Reflexión

"Hay que aprender a analizar el contexto, entender la lógica de los procesos y permitirse el pensamiento abstracto para buscar oportunidades de mejora."

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lunes, 22 de diciembre de 2025

Los RTE en Ecuador y la Decisión 827 de la CAN: regular con infraestructura o regular sin capacidad

 

Los Reglamentos Técnicos Ecuatorianos (RTE) no existen en el vacío. Ecuador, como País Miembro de la Comunidad Andina (CAN), está obligado a elaborar, adoptar y aplicar su reglamentación técnica conforme a los lineamientos comunitarios, particularmente los establecidos en la Decisión 827.

Esta decisión no es un documento declarativo. Es una regla vinculante que busca evitar la proliferación de obstáculos técnicos innecesarios al comercio y asegurar que la regulación técnica cumpla objetivos legítimos: protección de la vida y la salud, seguridad, medio ambiente e información al consumidor, sin caer en proteccionismos encubiertos.

Sin embargo, la práctica regulatoria en Ecuador muestra que este marco no siempre se aplica de manera integral.

La Decisión 827 en síntesis

La Decisión 827 establece que los reglamentos técnicos deben:

Basarse prioritariamente en normas internacionales o regionales.

Evitar requisitos innecesarios que limiten el comercio.

Estar acompañados de procedimientos de evaluación de la conformidad viables y proporcionales.

Garantizar transparencia, coherencia regulatoria y previsibilidad.

El mensaje es claro: regular sin capacidad técnica no es buena regulación.

El Artículo 9: una condición previa, no una formalidad

El Artículo 9 de la Decisión 827 establece una obligación concreta: Para exigir el cumplimiento de un reglamento técnico, el País Miembro deberá contar en su territorio con organismos de evaluación de la conformidad acreditados o designados, o con los mecanismos necesarios que permitan verificar su cumplimiento.

Este artículo introduce una lógica fundamental que suele ignorarse: la infraestructura técnica no es opcional ni posterior a la regulación.

En la práctica, varios RTE en Ecuador se emiten y entran en vigencia sin que exista infraestructura suficiente (laboratorios, organismos de certificación o inspección con alcance adecuado). Esto genera soluciones transitorias indefinidas, discrecionalidad en el control y debilitamiento de la seguridad jurídica.

Qué falta cuando la infraestructura no existe

Aquí está el punto crítico: si no existe infraestructura de la calidad, esta debe desarrollarse. Pero no para reforzar el control interno, sino para permitir que los productos ecuatorianos accedan a mercados internacionales. La Infraestructura de la Calidad no se creó para cerrar fronteras, sino para abrirlas. Cuando la lógica se invierte, infraestructura para controlar en lugar de infraestructura para habilitar, ocurren varios errores:

Se crean laboratorios solo para “cumplir el RTE”, no para servir a la industria exportadora.

Se diseñan esquemas de evaluación de la conformidad orientados al mercado interno, sin reconocimiento internacional.

Se desperdicia la oportunidad de usar la acreditación como pasaporte técnico al comercio global.

Desarrollar infraestructura significa invertir en:

laboratorios acreditados con alcance internacional,

organismos de certificación competentes y reconocidos,

metrología trazable,

y capital humano técnico especializado.

No se trata de controlar más, sino de preparar a los productos para competir.

Protección sectorial vs. objetivos legítimos

En muchos sectores persiste la expectativa de que la regulación sirva como escudo protector. Pero la Decisión 827 es clara: los reglamentos técnicos existen para cumplir objetivos legítimos, no para proteger mercados. Cuando los sectores se acostumbran a pedir regulación en lugar de demostrar conformidad, el sistema se distorsiona.

La regulación deja de ser un instrumento de calidad y se convierte en una barrera administrativa.

Los países que han entendido esto desarrollan infraestructura antes de exigir, y la diseñan pensando en el mercado global, no solo en el control local.

Conclusión: primero infraestructura, luego regulación

Cumplir la Decisión 827 de la CAN no es una obligación burocrática, es una decisión estratégica. 

Si Ecuador quiere que sus productos lleguen al mundo, debe:

diseñar RTE alineados con normas internacionales,

desarrollar infraestructura de la calidad con visión exportadora,

separar claramente control de desarrollo,

y abandonar la lógica de protección sectorial como política regulatoria.

Regular sin infraestructura es regular sin capacidad. Desarrollar infraestructura solo para controlar es perder una oportunidad histórica.

La Infraestructura de la Calidad debe ser una plataforma para competir, no una herramienta para cerrar mercados.


César Díaz Guevara

Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación






martes, 16 de diciembre de 2025

Regular mejor no es regular más: el RTE INEN 021, la mejora regulatoria y la coherencia institucional pendiente en Ecuador

 

En América Latina persiste una confusión estructural en materia regulatoria: asumir que crear requisitos técnicos nacionales equivale a proteger mejor a los ciudadanos y a la industria. La experiencia internacional demuestra lo contrario.

Los países que hoy son competitivos no lo son por multiplicar regulaciones locales, sino por alinear sus marcos regulatorios con normas y buenas prácticas internacionales, fortaleciendo la confianza, la interoperabilidad y el acceso a mercados.

La regulación técnica moderna no se construye desde el aislamiento. Se construye sobre estándares internacionales consensuados, desarrollados por organismos como ISO e IEC, que recogen décadas de experiencia técnica, gestión de riesgos y aprendizaje colectivo. Estos estándares no eliminan la soberanía regulatoria; la hacen más inteligente y eficaz.


Ecuador no ha sido ajeno a esta discusión. Durante los últimos años se iniciaron esfuerzos concretos de mejora regulatoria desde la Infraestructura de la Calidad, entendiendo que regular bien no significa crear requisitos propios, sino construir confianza mediante normas, evaluación de la conformidad y reconocimiento mutuo. Sin embargo, el proceso aún no está completo. El sector de productos eléctricos, y en particular el RTE INEN 021, permite ilustrar con claridad tanto los avances logrados como las brechas que todavía persisten.

RTE INEN 021: una regulación necesaria, un enfoque que debía evolucionar

El Reglamento Técnico Ecuatoriano RTE INEN 021, aplicable a conductores y cables aislados para uso eléctrico, regula un sector crítico para la seguridad de las personas, la protección de bienes y la confiabilidad de las instalaciones eléctricas. A nivel internacional, este tipo de productos está ampliamente cubierto por normas IEC, que definen requisitos de desempeño, métodos de ensayo y criterios de seguridad armonizados, y que además se integran en esquemas internacionales de evaluación de la conformidad.

Históricamente, el RTE INEN 021 fue concebido desde una lógica principalmente nacional, con requisitos propios y una articulación limitada con el sistema internacional de normalización, ensayos y certificación. Ese enfoque generó problemas conocidos: duplicación de ensayos, incremento de costos, dificultades para reconocer resultados internacionales y barreras técnicas que no necesariamente se traducían en mayores niveles de seguridad.

Reconociendo estas limitaciones, se impulsó un proceso de revisión profunda del reglamento, enmarcado en una visión más amplia de mejora regulatoria.

PRTE INEN 021 (4R): avances concretos, desafíos persistentes

El Proyecto de Reglamento Técnico Ecuatoriano PRTE INEN 021 (4R) representa un avance significativo frente a versiones anteriores. El proyecto incorpora de manera explícita normas IEC actualizadas como base técnica, reconoce laboratorios acreditados conforme a ISO/IEC 17025 y organismos de certificación acreditados bajo ISO/IEC 17065, y hace referencia a los acuerdos internacionales de acreditación (ILAC MRA e IAF MLA). Asimismo, estructura esquemas de evaluación de la conformidad alineados con ISO/IEC 17067.

Estos cambios reflejan una comprensión más madura del sistema internacional de calidad y demuestran que la mejora regulatoria es posible cuando se basa en criterios técnicos y no en proteccionismo. Sin embargo, el proyecto aún conserva elementos que limitan su plena alineación internacional.

En particular, persiste una lógica de validación nacional adicional de normas, certificados o informes que ya han sido emitidos por organismos acreditados internacionalmente. Desde la perspectiva de las buenas prácticas regulatorias, este enfoque debilita el principio de reconocimiento mutuo, introduce discrecionalidad y genera incertidumbre para los operadores económicos.

El desafío ya no es técnico; es institucional y cultural: confiar plenamente en el sistema internacional del que Ecuador forma parte.

La pieza que falta: entes de control, coherencia y capacidad técnica

La mejora regulatoria no termina en la redacción de un buen reglamento técnico. Para que un RTE o un PRTE funcione en la práctica, es indispensable incorporar de manera temprana y estructurada a los entes de control responsables de su aplicación en el mercado.

Cuando los organismos de vigilancia y control no participan activamente en el proceso regulatorio, se generan interpretaciones dispares, criterios contradictorios y aplicaciones desiguales del mismo reglamento. El resultado es predecible: inseguridad jurídica, discrecionalidad y pérdida de confianza del sector productivo y de los consumidores.

La coherencia regulatoria exige que la política pública, la norma técnica y el control en el mercado respondan a una misma lógica. No es sostenible promover alineación con normas internacionales desde la autoridad normativa, mientras que, en la práctica, los entes de control aplican criterios distintos o desconocen los fundamentos técnicos del reglamento.

Este problema está directamente vinculado con otro aspecto crítico: la capacidad técnica del personal que ocupa posiciones clave. La regulación técnica, la evaluación de la conformidad y la vigilancia de mercado no pueden gestionarse como funciones administrativas genéricas. Requieren conocimiento profundo de normas internacionales, esquemas de acreditación, evaluación de riesgos y principios de reconocimiento mutuo.

Mantener personal competente, estable y técnicamente calificado en los entes normativos y de control no es un lujo institucional; es una condición mínima para garantizar la coherencia de la política pública y la credibilidad del sistema. Sin ese capital humano, incluso los mejores reglamentos terminan aplicándose mal.

El siguiente paso lógico: transparencia y notificación internacional

Para consolidar la mejora regulatoria, el PRTE INEN 021 debe avanzar hacia un proceso de notificación internacional, conforme a los compromisos asumidos por Ecuador en el marco del Acuerdo OTC de la OMC. La notificación no es un trámite formal, sino un mecanismo de transparencia, diálogo técnico y validación externa.

Someter el reglamento al escrutinio internacional permitiría identificar incoherencias, fortalecer su legitimidad, reducir riesgos de barreras técnicas al comercio y enviar una señal clara de apertura y seriedad regulatoria.

Conclusión: regular bien exige coherencia institucional

El caso del RTE INEN 021 y su PRTE INEN 021 (4R) demuestra que Ecuador ha avanzado en la mejora regulatoria, pero también que el proceso aún está incompleto. Alinear normas técnicas con estándares internacionales es un paso necesario, pero no suficiente.

La mejora regulatoria real requiere:

·       normas bien diseñadas,

·       esquemas claros de evaluación de la conformidad,

·       entes de control involucrados y alineados,

·       y personal técnico competente y estable en posiciones clave, capaz de aplicar la regulación con criterio y consistencia.

Regular mejor no es regular más. Es regular con coherencia, con visión sistémica y con instituciones técnicas fuertes.

El trabajo iniciado desde la Infraestructura de la Calidad debe continuar, integrando a todos los actores del sistema y asegurando que la política pública se sostenga en conocimiento técnico, no en improvisación.

Ese es el verdadero siguiente paso.

César Díaz Guevara
Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación
Ex Director del INEN – Servicio Ecuatoriano de Normalización

jueves, 11 de diciembre de 2025

Metrología Legal en Ecuador: cuando medir bien se convierte en política pública

 

La metrología legal suele considerarse un tema puramente técnico. Sin embargo, medir bien es una decisión política y un acto de justicia económica. En un país donde los precios, las transacciones, las sanciones, la seguridad vial y hasta la calidad de los alimentos dependen de instrumentos de medición, la falta de control metrológico afecta directamente la confianza ciudadana y la competitividad.

Un país que no controla cómo mide, no controla cómo decide

Ecuador mantiene una brecha estructural: no cuenta con un sistema integral de metrología legal, pese a que esta es la base de un comercio justo y una adecuada protección al consumidor.

Actualmente, el único reglamento técnico de metrología legal vigente y en revisión dentro del esquema de mejora regulatoria es el RTE 284 de Contenido Neto. Aunque su actualización es positiva, no todas las partes interesadas han participado, lo que limita la calidad del proceso. Aun así, representa un inicio necesario.

El INEN solicitó que el tema de metrología legal se incluya formalmente en la agenda del Comité Interministerial de la Calidad (CIMC), como una política prioritaria. Sin embargo, hasta la fecha ese tratamiento no se ha dado, dejando pendiente una decisión estatal que es fundamental para avanzar.



Tres sectores donde la metrología legal requiere acción inmediata

1. Balanzas comerciales e industriales (mercados, agroindustria, granos)

En Ecuador, miles de transacciones diarias se realizan con balanzas sin verificación, sin trazabilidad y, en muchos casos, manipuladas o obsoletas. Los más afectados: productores, agricultores, comerciantes minoristas y consumidores.

Soluciones necesarias:

·       Programa nacional obligatorio de verificación de balanzas.

·       Supervisión directa del INM.

·       Renovación progresiva de equipos en mercados y centros de acopio.

2. Medidores de humedad en granos

La humedad define el precio y la calidad. Sin regulación:

·       Las empresas usan equipos sin trazabilidad común.

·       Las diferencias entre medidores pueden alterar significativamente los pagos.

·       Se generan conflictos y pérdidas económicas evitables.

Política pública indispensable:

Un Reglamento Técnico de Metrología Legal para Medidores de Humedad, con patrones nacionales y verificaciones obligatorias.

3. Radares de velocidad

La seguridad vial depende de mediciones confiables. Un radar mal calibrado o ajustado sin control estatal destruye la legitimidad del sistema.

Acciones urgentes:

·       Verificación obligatoria por parte del INM conforme a recomendaciones OIML.

·       Prohibición de ajustes no supervisados.

·       Publicación de la trazabilidad para asegurar transparencia.

Cuando un instrumento sanciona sin certeza, la justicia técnica se convierte en injusticia ciudadana.

La ética de la medición: el componente invisible

Medir no es solo un acto técnico: es un acto ético. Emitir verificaciones sin trazabilidad, confundir calibración con ajuste o certificar equipos sin competencia adecuada crea verdades aparentes que distorsionan mercados y erosionan la confianza pública.

Un país que no protege la integridad de sus mediciones abre la puerta al abuso, la inequidad y la desconfianza sistémica.

Apoyo internacional: útil, valioso, pero no suficiente

Ecuador ha recibido cooperación importante:

·       Capacitación, apoyo técnico y acompañamiento de PTB (Alemania).

·       Donaciones y fortalecimiento de laboratorios a través de KOICA/Corea, incluyendo equipos para balanzas camioneras, medidores de humedad y análisis de metales pesados, además de un patrón de presión barométrica cuya entrega quedó en suspenso por falta de adecuación del laboratorio nacional.

Estos esfuerzos son relevantes, pero comparten una limitación estructural. El Ecuador deberá financiar el mantenimiento, operación y sostenibilidad de todos estos equipos y capacidades.

La cooperación impulsa, pero solo la voluntad política consolida un sistema.

El rol del INM: fortalecer la capacidad técnica del Estado

El Instituto Nacional de Metrología (INM), actualmente dentro del INEN, debe ser el eje normativo, operativo y técnico del sistema de metrología legal. Para lograrlo se requiere:

·       Financiamiento estable y suficiente.

·       Autonomía técnica e independencia operativa.

·       Laboratorios adecuados y personal competente.

·       Capacidad territorial para verificaciones periódicas.

Un INM debilitado significa un país que mide mal. Y un país que mide mal no puede competir ni proteger a sus ciudadanos.

Hacia un verdadero Sistema Nacional de Metrología Legal

Ecuador necesita tomar una decisión de Estado y construir un sistema moderno y confiable. Esto incluye:

1.     Una normativa base que otorgue al INM la competencia explícita sobre metrología legal.

2.     Una familia de reglamentos técnicos, más allá del único RTE 284.

3.     Verificación periódica obligatoria supervisada por el Estado.

4.     Trazabilidad digital accesible para productores, consumidores y ciudadanos.

5.     Participación efectiva de todas las partes interesadas.

6.     Un programa nacional de vigilancia con enfoque ético.

7.     Voluntad política, sin la cual los avances técnicos no se consolidarán.

Conclusión: medir bien es gobernar bien

Ecuador cuenta con cooperación internacional, capacidades técnicas y una necesidad evidente.
Lo que falta es una decisión firme del Estado para priorizar la metrología legal como política pública estratégica.

Medir bien no es un detalle técnico: es la base de la justicia económica, de la confianza pública y de la competitividad del país.
Un Estado que no controla sus mediciones, no controla su desarrollo.

Medir bien es gobernar bien. Y es hora de asumirlo con la responsabilidad que el país merece.

César Díaz

 

jueves, 4 de diciembre de 2025

Las normas: el héroe silencioso para transformar compromisos climáticos en acciones reales

 

La reciente COP30 celebrada en Belém, Brasil, fue planteada como la “COP de la implementación”: el momento de pasar de las promesas al cumplimiento real. Pero más allá de leyes, promesas políticas o acuerdos diplomáticos, existe un elemento esencial y muchas veces invisible, que puede marcar la diferencia entre un buen discurso y resultados tangibles: las normas internacionales.




¿Por qué las normas importan tanto?

·       Las normas ofrecen herramientas homogéneas y confiables para medir y reportar emisiones de gases de efecto invernadero. Gracias a la colaboración entre International Organization for Standardization (ISO) y Greenhouse Gas Protocol (GHGP), se consolida un estándar global, reduciendo la fragmentación entre diferentes metodologías y facilitando la comparación, transparencia y rendición de cuentas de empresas y gobiernos.

·       Esa uniformización es clave para generar datos confiables: medir con rigor las emisiones no solo permite diseñar políticas eficaces, sino también calcular progresos reales hacia el objetivo climático.

·       Y tan importante como medir: las normas funcionan como puente para el financiamiento climático. Cuando los inversionistas, organismos multilaterales o fondos verdes comprueban con datos consistentes que una empresa o país cumple criterios claros, la posibilidad de destinar recursos para proyectos sustentables crece.

Lo que la COP30 ya puso sobre la mesa

Durante la COP30, el uso de normas internacionales recibió un impulso decisivo. En particular:

·       Se reconoció formalmente a las normas como herramientas clave para desbloquear la acción climática, incluyéndolas en planes estratégicos bajo la COP30 Action Agenda.

·       Se anunció el desarrollo de un estándar global unificado para contabilización de emisiones (combinando la seria ISO 1406X y los estándares del GHGP), con lo que se aspira a que gobiernos y empresas hablen un mismo “idioma climático”.

·       Sectores clave (financiero, energía, manufactura) ya contemplan incorporar estas normas en sus estrategias de transición, lo que podría acelerar inversiones verdes, promover confianza en nuevos proyectos y facilitar el monitoreo y cumplimiento real.

¿Qué significa esto para Ecuador, América Latina y el mundo?

Como consultor, analista o ciudadano comprometido con la sostenibilidad, este cambio de paradigma abre una ventana de oportunidad real:

  • Para gobiernos: incorporar normas internacionales de carbono puede fortalecer sus políticas ambientales, mejorar la transparencia y atraer inversiones verdes.
  • Para empresas: adoptar estos estándares representa no solo una ventaja competitiva, sino también una manera responsable de operar, alineada con las tendencias globales de sostenibilidad y regulaciones emergentes.
  • Para sociedad civil y academia: normas claras permiten una mejor fiscalización, comparabilidad y respaldo técnico-científico cuando se exige responsabilidad climática.

Una invitación a la acción — Ya no hay excusas

No basta con firmar acuerdos; es hora de implementar con rigor. Desde mi experiencia en calidad, gestión ambiental, normas y gobernanza, recomiendo lo siguiente:

1.      Que los decisores públicos en Ecuador (y en toda América Latina) evalúen incorporar formalmente normas como las de ISO/GHGP en sus marcos regulatorios y de reporte climático.

2.      Que las empresas adopten desde ya estas normas para medir, reportar y reducir sus emisiones, mostrando compromiso real y transparente con el desarrollo sostenible.

3.      Que la academia, la sociedad civil y los órganos de control exijan datos validados, auditorías reales y comparabilidad internacional — condiciones indispensables para garantizar que las promesas no queden en el papel.

Porque hoy más que nunca, el verdadero héroe silencioso de la acción climática global son las normas. Y depende de nosotros, como profesionales, instituciones y sociedad, darles su lugar.

César Díaz

Enlace al artículo original: Why standards are the quiet hero of implementation at COP30 — World Economic Forum (noviembre 2025) https://www.weforum.org/stories/2025/11/why-standards-are-the-quiet-hero-of-implementation-at-cop30/

lunes, 1 de diciembre de 2025

ISO/DIS 9001:2025. La evolución hacia una cultura de calidad y liderazgo responsable


Durante más de treinta años, ISO 9001 ha sido la referencia mundial para los Sistemas de Gestión de la Calidad. Su evolución refleja cómo ha cambiado la forma de entender la calidad: desde un enfoque documental y procedimental, hacia una visión estratégica, humana y basada en la mejora continua.

Hoy nos encontramos en un nuevo punto de inflexión. Con la publicación del ISO/DIS 9001:2025, el movimiento de la calidad entra en una fase donde la cultura organizacional, la ética y el compromiso gerencial dejan de ser intangibles para convertirse en requisitos formales.

Este artículo resume los elementos esenciales del DIS, su contexto histórico y las recomendaciones para que empresas, certificadoras, auditores y consultores se preparen desde ahora.

1. Una evolución constante: de ISO 9001:1994 a la versión actual

La trayectoria de la norma ayuda a comprender por qué el borrador actual es coherente con más de dos décadas de madurez global en sistemas de gestión:

  • ISO 9001:1994
    Enfoque documental, contractual y fuertemente procedimental.
  • ISO 9001:2000
    Punto de quiebre: se integra el enfoque por procesos, se unifican normas previas y se fortalece el rol de la dirección. La calidad comienza a vincularse con estrategia y desempeño.
  • ISO 9001:2008
    Ajustes menores.
  • ISO 9001:2015
    Se introduce la estructura de alto nivel, la gestión del riesgo, la mirada estratégica del contexto y el énfasis en el liderazgo.

Las enmiendas de cambio climático (2024)

En 2024, ISO incorporó enmiendas obligatorias sobre cambio climático a varias normas de sistemas de gestión, incluida ISO 9001.
Estas enmiendas reforzaron dos obligaciones:

  • evaluar si el cambio climático afecta la capacidad del sistema de gestión,
  • considerar expectativas de partes interesadas relacionadas con este tema.

Este ajuste fue un anticipo del enfoque más amplio que ahora recoge el DIS.

2. Qué trae el ISO/DIS 9001:2025

La fase DIS no implica cambios radicales, pero sí una evolución profunda en la manera de entender la calidad. Entre los elementos más destacados:

2.1. Cultura organizacional y ética

Por primera vez, el borrador incorpora de manera explícita la necesidad de construir una cultura de calidad basada en valores, comportamiento ético y coherencia de la dirección.

Es un reconocimiento claro de que los resultados sostenibles no dependen solo de procesos bien escritos… sino de personas alineadas con principios y prácticas consistentes.

2.2. Liderazgo con responsabilidad real

El rol de la Alta Dirección se refuerza. El liderazgo debe:

  • integrar el sistema de gestión en la estrategia,
  • actuar con coherencia,
  • fomentar comportamientos éticos,
  • promover un entorno que favorezca la calidad y el bienestar del personal.

2.3. Planificación estratégica consolidada

El borrador reorganiza y simplifica la gestión de riesgos y oportunidades.
Se espera que las organizaciones gestionen el contexto de forma más amplia e incluyan tendencias globales como digitalización, sostenibilidad y cambio climático.

2.4. Digitalización y nuevos entornos de trabajo

El DIS reconoce que los procesos ya no son únicamente físicos. La norma incorpora conceptos vinculados a:

  • sistemas digitales,
  • infraestructura tecnológica,
  • trabajo remoto,
  • gestión de datos e información.

2.5. Bienestar organizacional

Se amplía el concepto de “ambiente para la operación de procesos” para incluir factores físicos, psicológicos y sociales. La calidad es inseparable del bienestar.

3. Calendario estimado y período de coexistencia

Si el proceso avanza sin contratiempos, la versión aprobada podría publicarse entre el segundo semestre de 2026 y el primer trimestre de 2027.

Después vendrá un periodo de coexistencia, muy probablemente entre 24 y 36 meses, donde convivirán:

  • ISO 9001:2015 + Enmienda Climática 2024, y
  • la nueva versión final.

Durante ese tiempo, todas las partes interesadas deberán prepararse:

  • empresas certificadas o en proceso de certificación,
  • organismos de certificación,
  • auditores internos y externos,
  • consultores,
  • capacitadores,
  • organismos de acreditación.

4. Qué deben hacer desde ahora

Aunque el DIS no obliga a cambios inmediatos, sí exige una visión anticipada.
Estas son las acciones recomendadas:

4.1. Empresas

  • Realizar un análisis de brechas contra el DIS.
  • Evaluar cultura organizacional, ética y coherencia en el liderazgo.
  • Revisar procesos de comunicación, bienestar y gestión del talento.
  • Fortalecer gestión de riesgos, contexto y digitalización.

4.2. Organismos de certificación

  • Actualizar criterios internos y materiales de auditoría.
  • Revisar competencias requeridas en auditores.
  • Preparar lineamientos para la transición y la coexistencia.

4.3. Auditores (internos y externos)

  • Desarrollar competencias para auditar cultura, liderazgo, bienestar y ética.
  • Prepararse para auditorías digitales e híbridas.
  • Fortalecer técnicas de evaluación en procesos altamente digitalizados.

4.4. Consultores

  • Incorporar el componente cultural en sus metodologías.
  • Acompañar a la Alta Dirección en el alineamiento estratégico.
  • Preparar programas de transición y sensibilización.
  • Ayudar a que las empresas aprovechen este cambio como una ventaja competitiva.

5. Una oportunidad para fortalecer la calidad en el largo plazo

El ISO/DIS 9001:2025 no es solo un borrador técnico. Es una invitación a construir organizaciones más éticas, resilientes y comprometidas.
La calidad deja de ser solo cumplimiento para transformarse en una cultura que genera confianza, sostenibilidad y reputación.

Estamos entrando en una etapa donde la calidad ya no se “gestiona”, sino que se vive. Y ese cambio empieza por la Alta Dirección.


martes, 18 de noviembre de 2025

Procesos y Proyectos: dos lenguajes que todo líder debe dominar

En la gestión moderna, pocas distinciones son tan determinantes como la diferencia entre procesos y proyectos. Aunque ambos conceptos aparecen de forma reiterada en metodologías, normas internacionales y literatura de gestión, en la práctica muchas organizaciones los confunden o los gestionan de manera aislada. Ese error genera ineficiencias, retrabajo y ausencia de dirección estratégica.

Qué es un proceso según ISO

Para comprender con claridad, conviene partir de definiciones normativas. Según ISO 9000, un proceso es: “Conjunto de actividades mutuamente relacionadas o que interactúan, que transforman entradas en salidas.”

Esta definición implica que un proceso es:

  • repetitivo,
  • continuo en el tiempo,
  • orientado a la estabilidad operacional,
  • parte de una cadena de valor que debe sostenerse mientras la organización exista.

Un proceso no tiene fecha de terminación. Su propósito es aportar consistencia, eficiencia y control.

Qué es un proyecto según PMI

El Project Management Institute (PMI) define un proyecto como: “Un esfuerzo temporal emprendido para crear un producto, servicio o resultado único.”. La temporalidad y la unicidad son esenciales.

Un proyecto:

  • tiene inicio y fin definidos,
  • introduce un cambio,
  • corrige, transforma o crea algo que no existía antes,
  • requiere gestión integrada de alcance, tiempo, costo y riesgo.

Mientras los procesos sostienen la operación, los proyectos impulsan la evolución. No compiten: se complementan.

Procesos y proyectos no compiten: se necesitan

Uno de los errores más frecuentes es operar procesos sin generar proyectos, o impulsar proyectos sin fortalecer procesos. La realidad es más simple y profunda:

Los procesos garantizan la operación.
Los proyectos garantizan el cambio y la mejora.

La calidad sostenible exige el dominio de ambos.

Mi experiencia liderando una organización técnica

Durante mi trabajo como líder de una organización responsable de normas, calidad e infraestructura técnica, pude comprobar que:

  • Los procesos revelan información. Cuando se monitorean adecuadamente, muestran fallas, cuellos de botella, desviaciones e ineficiencias.
  • Los proyectos dan respuesta. Cada hallazgo del proceso debe convertirse en un proyecto orientado a corregir, innovar o transformar.
  • La madurez institucional surge cuando ambos se integran. Un proceso sin proyecto se estanca. Un proyecto que no actualiza un proceso se pierde.

Ese aprendizaje fue central: la organización avanza con más velocidad, estabilidad y coherencia cuando entiende que cada proceso genera oportunidades para un proyecto y que cada proyecto culmina en un proceso mejorado.

La integración como ciclo de mejora continua

La lógica puede visualizarse como un ciclo:

  1. Los procesos identifican necesidades. A través de indicadores, auditorías, retroalimentación, medición de riesgos o análisis de brechas.
  2. Los proyectos materializan la mejora. Se diseñan con recursos, tiempos definidos y responsables claros.
  3. Los procesos se actualizan. Integran los resultados del proyecto, documentan cambios, ajustan controles y redefinen indicadores.
  4. El ciclo vuelve a iniciar. Así se sostiene la mejora continua como mecanismo práctico, no teórico.

El error de liderazgo más común


Muchos líderes se enfocan únicamente en la operación, preservando procesos pero sin generar transformación. Otros se centran solo en ideas nuevas, sin integrarlas en una estructura que permita sostenerlas.

Ambas visiones son incompletas. Un liderazgo eficaz debe sostener la operación y, simultáneamente, impulsar el cambio.

Un líder que no trabaja en ambos frentes —procesos y proyectos— no construye resultados sostenibles. Administrar solo procesos es mantener el pasado. Dirigir solo proyectos genera cambios que no perduran. La calidad real nace de la articulación entre ambos.

 Conclusión

Hacia el final de su carrera, W. Edwards Deming expresó una idea que resume este equilibrio entre estabilidad y cambio:

“Sin una estructura, no existe mejora; sin mejora, la estructura no tiene sentido.”

Su mensaje sigue vigente. La calidad no se logra únicamente controlando lo que existe, ni únicamente innovando. Se logra integrando la estabilidad de los procesos con la capacidad de transformación de los proyectos.

Procesos y proyectos no son mundos paralelos. Son los dos lenguajes que un líder debe dominar para construir capacidades duraderas, generar confianza y asegurar que la organización mantenga vivo su propósito esencial: mejorar continuamente.

 

viernes, 14 de noviembre de 2025

De STEM en 2012 a la era de la IA: de la ciencia a la política de calidad global

En febrero de 2012, publiqué en este mismo blog un artículo titulado

“Science, Technology, Engineering and Mathematics (STEM)” (https://calidadyactitud.blogspot.com/2012/02/ciencia-tecnologia-ingenieria-y.html), donde destacaba la importancia de fortalecer la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas como pilar del desarrollo.

Entonces escribí que “el futuro pertenecerá a quienes logren integrar la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas en soluciones concretas para los problemas del mundo real.”

Trece años después, esa frase tiene más vigencia que nunca.

Hoy, la irrupción de la inteligencia artificial, la automatización, la gestión de datos y la necesidad de sostenibilidad han cambiado radicalmente la manera de entender el talento, la calidad y la innovación.

De la visión técnica al liderazgo normativo

Entre aquel artículo y hoy, tuve el privilegio de desempeñarme como Director del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN. Esa experiencia me permitió ver de cerca cómo las normas internacionales se convierten en herramientas de política pública y cómo los Organismos Nacionales de Normalización (ONN) son actores clave para garantizar que cada país tenga voz en la construcción de un sistema mundial basado en calidad, transparencia y confianza.

La calidad, cuando se traduce en norma, se convierte en lenguaje común entre gobiernos, empresas y ciudadanos. Y ese lenguaje, que nace de la ciencia y la evidencia,  requiere profesionales formados en disciplinas STEM capaces de interpretar, aplicar y evolucionar los estándares internacionales.

En mi paso por la normalización, comprendí que las políticas de calidad solo son sostenibles cuando se fundamentan en conocimiento científico y cuando el ONN actúa como catalizador del diálogo entre academia, industria y Estado.

STEM y la inteligencia artificial: una nueva convergencia

En 2012 hablábamos de formar ingenieros, tecnólogos y científicos. Hoy, el desafío es formar profesionales STEM que comprendan la relación entre los datos, la ética y la inteligencia artificial. No basta con saber programar o modelar sistemas: hay que entender cómo las decisiones automatizadas afectan la confianza, la equidad y la sostenibilidad.

Las nuevas normas internacionales, como ISO/IEC 42001 (Sistemas de Gestión de Inteligencia Artificial) o ISO/IEC 23894 (Gestión de riesgos en IA), exigen equipos multidisciplinarios con conocimiento técnico, ético y normativo.

La infraestructura de la calidad (IC), que integra la metrología, la normalización, la acreditación y la evaluación de la conformidad, necesita ahora perfiles STEM que manejen no solo la tecnología, sino también la gobernanza digital y los impactos sociales de la IA.

Ciencia, normas y política pública

La evolución de las normas internacionales ha demostrado que la calidad no es solo un atributo técnico: es una herramienta de gobernanza. Los países con ONN fuertes y con políticas públicas basadas en normas generan más confianza, más inversión y mejor competitividad. Y detrás de cada norma bien diseñada hay profesionales que entienden tanto la ciencia como el contexto humano donde se aplica.

Por eso, hoy más que nunca, los perfiles STEM son esenciales en todos los ámbitos:

en la industria, para asegurar la trazabilidad y la innovación responsable;

en la academia, para generar conocimiento útil y transferible;

y en el sector público, para diseñar políticas basadas en evidencia y calidad.

Conclusión: ciencia, ética y calidad como pilares de futuro

El artículo de 2012 fue una invitación a pensar el futuro. Hoy, desde la experiencia en normalización y en liderazgo técnico, puedo afirmar que ese futuro ya llegó.

La calidad, la ciencia y la inteligencia artificial están entrelazadas, y su convergencia exige profesionales capaces de unir el pensamiento analítico con la responsabilidad ética.

En la era de la IA, los profesionales STEM son la nueva infraestructura invisible de la confianza global.  Y los Organismos Nacionales de Normalización tienen la misión de garantizar que ese conocimiento se traduzca en políticas públicas que mejoren la vida de las personas, eleven la competitividad y fortalezcan la cooperación internacional.

La ciencia genera conocimiento, las normas lo organizan y la ética lo dirige hacia el bien común. Esa es la nueva ecuación de la calidad en la era digital.



miércoles, 12 de noviembre de 2025

Calibrar, Ajustar o Verificar: la precisión no solo es técnica, también es ética

 En el lenguaje metrológico se habla con frecuencia de “calibrar”, “ajustar” o “verificar” como si fueran sinónimos. Sin embargo, confundirlos tiene consecuencias profundas: distorsiona resultados, genera falsas seguridades y, en los casos más graves, erosiona la confianza en todo el sistema de calidad y en las instituciones que lo sustentan.

Tres conceptos que parecen lo mismo, pero no lo son.

De acuerdo con el Vocabulario Internacional de Metrología (VIM, ISO/IEC Guide 99:2007):

  • Calibración: “Operación que, en condiciones especificadas, establece una relación entre los valores de una magnitud indicados por un instrumento de medición o un sistema de medición, y los valores correspondientes de una magnitud realizados por patrones.” La calibración no implica alterar el instrumento, sino determinar su comportamiento respecto a un patrón trazable.
  • Ajuste: “Operación de puesta a punto de un sistema de medición para que proporcione indicaciones prescritas correspondientes a valores dados de una magnitud que se mide.” Es decir, modifica físicamente o mediante software el instrumento para aproximar sus lecturas al valor verdadero.
  • Verificación: “Aportación de evidencia objetiva de que un elemento dado cumple los requisitos especificados.” En metrología, implica comparar un instrumento con un patrón o referencia para determinar si está dentro de tolerancias aceptables para su uso previsto.


Errores de buena fe… y errores a conveniencia

En la práctica cotidiana, muchos confunden calibrar con ajustar. A veces por desconocimiento , una “buena fe técnica” donde se cree que basta con que el instrumento marque igual que el patrón. Otras veces, de manera más deliberada, para crear una apariencia de control donde en realidad no lo hay.

Cuando un laboratorio “ajusta” una balanza y la entrega con un certificado de “calibración”, está construyendo una verdad subjetiva: el instrumento parece exacto, pero se ha perdido la evidencia objetiva de su desempeño original. Esa omisión daña la credibilidad no solo del laboratorio, sino del sistema metrológico que lo avala.

La frontera entre lo técnico y lo ético

La metrología no es solo una ciencia exacta; es también una práctica moral. Quien calibra, ajusta o verifica tiene la responsabilidad de decir la verdad con datos. Alterar la trazabilidad, omitir incertidumbres o mezclar ajustes con verificaciones debilita el principio esencial de confianza pública.

Los organismos de metrología de segundo nivel, aquellos que trabajan directamente con las empresas, deben reforzar sus procedimientos, asegurar la competencia técnica de su personal y mantener una clara separación conceptual entre calibrar, ajustar y verificar.

El organismo de acreditación, por su parte, debe evaluar estos aspectos con rigor. No basta con verificar documentos o certificados: la integridad técnica y ética del sistema es el verdadero indicador de conformidad.

El rol del Instituto Nacional de Metrología (INM)

La verificación metrológica de los equipos que prestan servicios de calibración debe ser realizada exclusivamente por el Instituto Nacional de Metrología (INM) o por la entidad designada oficialmente como responsable de la metrología del país. Solo así se garantiza la trazabilidad al Sistema Internacional de Unidades (SI) y la confianza internacional en las mediciones nacionales.

Invertir en el INM no es un gasto; es una decisión estratégica. Sin un INM fuerte, un país pierde su capacidad metrológica, su reconocimiento internacional y, con ello, la credibilidad de toda su infraestructura de calidad. La confianza se construye con inversión, trazabilidad y transparencia.

Cuando la precisión se vuelve política

Los radares de velocidad o las balanzas comerciales son ejemplos concretos de cómo los errores conceptuales y la falta de control técnico pueden tener consecuencias sociales. Un radar mal calibrado o ajustado indebidamente puede generar sanciones injustas; una balanza sin trazabilidad puede afectar miles de transacciones diarias. Cuando la metrología se manipula, la justicia técnica se convierte en injusticia civil.

Conclusión

La diferencia entre calibrar, ajustar y verificar no es semántica. Es la frontera entre la ciencia y la conveniencia. Defender esa frontera, con competencia técnica, ética profesional e inversión institucional,  es esencial para mantener viva la confianza en la infraestructura de la calidad.

Y esa confianza empieza siempre por la verdad metrológica.










lunes, 10 de noviembre de 2025

Incertidumbre, precisión y confianza: cuando medir es un acto ético

En la metrología, la ciencia de las mediciones, pocas palabras generan tanta confusión como precisión.

Según el Vocabulario Internacional de Metrología (VIM), precisión es “la proximidad entre las indicaciones o los valores medidos obtenidos mediante mediciones repetidas del mismo objeto bajo condiciones específicas”.

En otras palabras, un instrumento puede ser muy preciso, es decir repetir resultados muy similares y aún así estar lejos del valor verdadero.

La veracidad y la precisión son conceptos distintos, pero complementarios.

Detrás de cada número hay una historia de incertidumbre, y reconocerla no es debilidad técnica, sino una forma de honestidad científica.

La norma ISO/IEC 17025 establece que ningún resultado de medición tiene sentido sin su incertidumbre asociada, mientras que el GUM (Guide to the Expression of Uncertainty in Measurement) enseña cómo estimarla y comunicarla adecuadamente.

La incertidumbre no elimina la confianza: la construye, cuando se comunica con transparencia.

El caso de los radares: verdad técnica y distorsión ética

Un ejemplo cotidiano ilustra este dilema. Los radares de velocidad utilizados en muchas ciudades para imponer multas miden con una incertidumbre expandida que puede variar entre ±1 y ±5 km/h.

Un vehículo que marca 90 km/h podría, en realidad, estar circulando entre 85 y 95 km/h.

En un país donde el límite máximo es de 90 km/h, eso significa que el conductor no necesariamente ha infringido la norma dentro de la precisión real del instrumento.

Sin embargo, en la práctica, muchos sistemas de control ignoran la incertidumbre y emiten sanciones automáticas, afectando la confianza pública.

Cuando las políticas públicas no consideran las limitaciones técnicas, el resultado es predecible: desconfianza, frustración y una percepción de arbitrariedad.


No es un problema técnico, sino ético.

El mal uso de la medición, sin valores ni principios, convierte la ciencia en un instrumento de poder y no de verdad.

La precisión cuesta, pero la confianza vale más

Invertir en equipos de medición más precisos puede parecer costoso, pero el precio de la desconfianza es mayor.

Los instrumentos deben ser elegidos con una resolución al menos diez veces menor que la tolerancia o límite que se pretende evaluar. Esto no es un detalle técnico: es la diferencia entre decidir con fundamento o con suposiciones.

Ejemplo práctico: la balanza y la regla del 10:1

En una planta de alimentos se empacan bolsas de azúcar de 1,000 gramos, con una tolerancia de ±5 gramos. Esto significa que cada bolsa es aceptable si pesa entre 995 g y 1,005 g. Para medir con confianza, la balanza debe tener una resolución al menos diez veces menor que la tolerancia total.

La tolerancia total es de 10 g, por lo que:

La balanza debe tener una resolución de 1 g o menor.

Una balanza con resolución de 0,1 g sería ideal, mientras que una de 2 g no serviría: no distinguiría pequeñas desviaciones dentro del rango permitido.

¿Por qué importa?

Si el instrumento no tiene resolución suficiente:

  • Se pueden aceptar productos fuera de especificación o rechazar los conformes.
  • Se pierde la trazabilidad metrológica.
  • Y lo más grave: se socava la credibilidad técnica y social de los resultados.

Este principio, conocido como la regla del 10:1, está documentado en las guías derivadas del GUM y se aplica en los sistemas de gestión basados en ISO/IEC 17025.



Entre la verdad técnica y la verdad social

·       La incertidumbre no invalida una medición: la contextualiza.

·       Cada resultado representa un rango probable, no una verdad absoluta.

·       El reto es explicar esto en un lenguaje que la sociedad comprenda.

·       Lo que no se entiende se aplica mal; y lo que se aplica mal, termina por destruir la confianza.

·       La calidad, es una forma de confianza, y esa confianza se construye cuando las mediciones son precisas, las autoridades son éticas y la comunicación es clara.

·       La metrología legal, la calidad y la ética son tres caras de una misma verdad: que medir no es solo un acto técnico, sino un acto moral.


César Díaz Guevara

Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación