El inicio de un nuevo año siempre invita a revisar el camino recorrido, aprender del contexto vivido y proyectarse hacia el futuro. No para hacer un inventario nostálgico, sino para entender qué ideas siguen vigentes, cuáles deben evolucionar y por qué vale la pena seguir reflexionando por escrito.
Calidad y Actitud nació
en el año 2010 como la evolución natural de una publicación física
iniciada alrededor del año 2000, con un propósito claro: pensar la
calidad en toda su dimensión, más allá de las normas, de los procesos y de
la certificación. Desde el inicio, el interés no estuvo en el cumplimiento
formal, sino en comprender cómo la calidad se conecta con la forma de pensar,
decidir y actuar de las organizaciones.
Con el tiempo, el blog se fue convirtiendo en algo más
profundo: un espacio para conectar cultura, medición, toma de decisiones,
normas internacionales y estrategia, desde la experiencia práctica y desde
una reflexión crítica, muchas veces incómoda, pero necesaria.
Al revisar los artículos publicados a lo largo de estos
años, aparece un hilo conductor claro:
la calidad entendida como una forma de pensar, donde convergen cultura,
estrategia y metodologías, y no como un conjunto de herramientas aisladas.
Lo que hemos hecho: ideas que siguen vigentes
Muchos de los temas tratados en el blog fueron escritos en
contextos distintos a los actuales, pero no han perdido relevancia. Al
contrario, hoy cobran nuevo sentido.
La cultura organizacional, el liderazgo, la medición, la
metrología, la evaluación de la conformidad, la toma de decisiones bajo
incertidumbre o el rol de las normas internacionales son asuntos que no
dependen de modas tecnológicas, sino de cómo las organizaciones y los
países entienden y gestionan la complejidad.
Lo que ha cambiado no es la esencia de estos temas, sino el
entorno en el que se desarrollan:
· mayor
complejidad sistémica y mayor conciencia de los impactos ambientales y del
cambio climático;
· mayor
interdependencia entre mercados, cadenas de valor y decisiones regulatorias;
· creciente
presión por resultados ESG reales y verificables;
· digitalización
acelerada de procesos y datos;
· inteligencia
artificial influyendo en procesos, decisiones y modelos de negocio;
· integración
de nuevas generaciones trabajando juntas en organizaciones más diversas y, al
mismo tiempo, en sociedades que envejecen.
Por eso, muchas reflexiones del pasado siguen siendo
válidas, aunque hoy requieren una lectura más amplia, más exigente y más
contextualizada.
Por qué seguir escribiendo ahora
Seguir escribiendo no responde a una rutina ni a una
obligación de presencia digital. Responde a una convicción profunda:
si no reflexionamos sobre lo que hacemos, otros lo harán por nosotros, y no
siempre con criterio técnico ni con visión de largo plazo.
Hoy más que nunca se confunden conceptos:
· se
habla de calidad sin medir ni evaluar la conformidad;
· de
sostenibilidad sin verificar;
· de
regulación sin infraestructura;
· de
innovación sin buenas prácticas ni gobernanza.
Escribir es una forma de poner orden conceptual, de
cuestionar prácticas que se repiten por inercia y de proponer miradas que
integren técnica, cultura y estrategia. También es una forma de abrir
conversación, compartir experiencias y generar nuevas líneas de
pensamiento.
Además, escribir permite documentar aprendizaje. La
experiencia acumulada, como consultor, en organismos técnicos, en comités
internacionales, en procesos regulatorios y en organizaciones, muchas veces
desde posiciones de liderazgo, pierde
valor si no se transforma en reflexión compartida.
Lo que viene: una agenda clara
Este año el blog seguirá una línea más definida y
coherente, articulada en torno a algunos ejes centrales:
· Infraestructura
de la Calidad como política pública y como habilitador del
comercio y la competitividad.
· Regulación
técnica inteligente, alineada con normas internacionales y con
capacidad real de implementación.
· Evaluación
de la conformidad y metrología como base de la confianza, no
como trámites.
· ESG
desde estándares y medición, no desde declaraciones.
· Inteligencia
artificial y digitalización, analizadas desde la validación, la ética
y el impacto real.
· Cultura
y liderazgo, entendidos como el factor que hace que los
sistemas funcionen… o fracasen, incorporando la importancia del trabajo
intergeneracional y de los nuevos roles en una sociedad que envejece.
Además, muchos artículos del pasado serán reactivados y
reinterpretados a la luz del contexto actual. No para reescribir la
historia, sino para demostrar que las buenas ideas resisten el tiempo cuando
se fundamentan en principios sólidos.
Una invitación abierta
Calidad y Actitud
seguirá siendo un espacio de reflexión técnica, pero también de conversación.
No pretende dar respuestas cerradas, sino plantear mejores preguntas.
Seguir escribiendo es, en el fondo, una forma de
coherencia:
si creemos que la calidad, la estrategia y la gobernanza importan, debemos
dedicar tiempo a pensarlas con profundidad.
El año que empieza trae desafíos complejos.
También trae la oportunidad de abordarlos con más criterio, más evidencia y
más actitud.
César
Díaz Guevara
Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación
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