Reflexión

"Hay que aprender a analizar el contexto, entender la lógica de los procesos y permitirse el pensamiento abstracto para buscar oportunidades de mejora."

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miércoles, 7 de enero de 2026

Why I Keep Writing: Reflection, Learning, and What Lies Ahead for Calidad y Actitud

 

This article is part of the ongoing reflections published in “Calidad y Actitud”, originally developed in Spanish and shared here for a global audience.

The beginning of a new year always invites us to review the path we have traveled, learn from the context we have lived through, and project ourselves into the future. Not to make a nostalgic inventory, but to understand which ideas remain valid, which must evolve, and why it is still worth reflecting through writing.

Calidad y Actitud was born in 2010 as the natural evolution of a physical publication that began around the year 2000, with a clear purpose: to think about quality in all its dimensions, beyond standards, processes, and certification. From the very beginning, the focus was not on formal compliance, but on understanding how quality connects with the way organizations think, decide, and act.

Over time, the blog evolved into something deeper: a space to connect culture, measurement, decision-making, international standards, and strategy, grounded in practical experience and critical reflection, sometimes uncomfortable, but always necessary.

When reviewing the articles published over the years, a clear common thread emerges:
quality understood as a way of thinking, where culture, strategy, and methodologies converge, rather than as a set of isolated tools.

What We Have Done: Ideas That Remain Relevant

Many of the topics addressed in the blog were written in contexts different from today’s, yet they have not lost relevance. On the contrary, they now acquire renewed meaning.

Organizational culture, leadership, measurement, metrology, conformity assessment, decision-making under uncertainty, and the role of international standards are issues that do not depend on technological trends, but on how organizations and countries understand and manage complexity.

What has changed is not the essence of these topics, but the environment in which they unfold:

·       greater systemic complexity and increased awareness of environmental impacts and climate change;

·       greater interdependence among markets, value chains, and regulatory decisions;

·       growing pressure for real and verifiable ESG results;

·       accelerated digitalization of processes and data;

·       artificial intelligence influencing processes, decisions, and business models;

·       the integration of new generations working together in more diverse organizations, and at the same time in aging societies.

For these reasons, many reflections from the past remain valid, although today they require a broader, more demanding, and more contextualized reading.

Why Keep Writing Now

Continuing to write is not the result of routine or an obligation to maintain a digital presence. It stems from a deep conviction:
if we do not reflect on what we do, others will do it for us—and not always with technical rigor or a long-term perspective.

Today, more than ever, concepts are confused:

·       quality is discussed without measurement or conformity assessment;

·       sustainability without verification;

·       regulation without infrastructure;

·       innovation without good practices or governance.

Writing is a way to bring conceptual order, to question practices repeated by inertia, and to propose perspectives that integrate technique, culture, and strategy. Writing also allows for reflection and shared learning, opening new lines of thought and dialogue.

It is also a way to document learning. Experience accumulated, as a consultant, within technical organizations, international committees, regulatory processes, and organizations, often from leadership positions, loses value if it is not transformed into shared reflection.

What Lies Ahead: A Clear Agenda

This year, the blog will follow a more defined and coherent direction, structured around several central themes:

·       Quality Infrastructure as public policy and as an enabler of trade and competitiveness.

·       Intelligent technical regulation, aligned with international standards and with real implementation capacity.

·       Conformity assessment and metrology as the foundation of trust, not as administrative formalities.

·       ESG based on standards and measurement, not on declarations.

·       Artificial intelligence and digitalization, analyzed from the perspective of validation, ethics, and real impact.

·       Culture and leadership, understood as the factors that make systems work… or fail, including the importance of intergenerational work and new roles in an aging society.

In addition, many articles from the past will be reactivated and reinterpreted in light of the current context. Not to rewrite history, but to demonstrate that good ideas stand the test of time when they are grounded in solid principles.



An Open Invitation

Calidad y Actitud will continue to be a space for technical reflection, but also for conversation.
It does not aim to provide definitive answers, but to pose better questions.

Continuing to write is, ultimately, an act of coherence:
if we believe that quality, strategy, and governance matter, we must devote time to thinking about them deeply.

The year that begins brings complex challenges.
It also brings the opportunity to address them with greater judgment, stronger evidence, and more attitude.

César Díaz Guevara
Consultant in Quality, Strategy, and Innovation

lunes, 5 de enero de 2026

Por qué sigo escribiendo: balance, aprendizaje y lo que viene en Calidad y Actitud

 El inicio de un nuevo año siempre invita a revisar el camino recorrido, aprender del contexto vivido y proyectarse hacia el futuro. No para hacer un inventario nostálgico, sino para entender qué ideas siguen vigentes, cuáles deben evolucionar y por qué vale la pena seguir reflexionando por escrito.

Calidad y Actitud nació en el año 2010 como la evolución natural de una publicación física iniciada alrededor del año 2000, con un propósito claro: pensar la calidad en toda su dimensión, más allá de las normas, de los procesos y de la certificación. Desde el inicio, el interés no estuvo en el cumplimiento formal, sino en comprender cómo la calidad se conecta con la forma de pensar, decidir y actuar de las organizaciones.

Con el tiempo, el blog se fue convirtiendo en algo más profundo: un espacio para conectar cultura, medición, toma de decisiones, normas internacionales y estrategia, desde la experiencia práctica y desde una reflexión crítica, muchas veces incómoda, pero necesaria.

Al revisar los artículos publicados a lo largo de estos años, aparece un hilo conductor claro:
la calidad entendida como una forma de pensar, donde convergen cultura, estrategia y metodologías, y no como un conjunto de herramientas aisladas.

Lo que hemos hecho: ideas que siguen vigentes

Muchos de los temas tratados en el blog fueron escritos en contextos distintos a los actuales, pero no han perdido relevancia. Al contrario, hoy cobran nuevo sentido.

La cultura organizacional, el liderazgo, la medición, la metrología, la evaluación de la conformidad, la toma de decisiones bajo incertidumbre o el rol de las normas internacionales son asuntos que no dependen de modas tecnológicas, sino de cómo las organizaciones y los países entienden y gestionan la complejidad.

Lo que ha cambiado no es la esencia de estos temas, sino el entorno en el que se desarrollan:

·       mayor complejidad sistémica y mayor conciencia de los impactos ambientales y del cambio climático;

·       mayor interdependencia entre mercados, cadenas de valor y decisiones regulatorias;

·       creciente presión por resultados ESG reales y verificables;

·       digitalización acelerada de procesos y datos;

·       inteligencia artificial influyendo en procesos, decisiones y modelos de negocio;

·       integración de nuevas generaciones trabajando juntas en organizaciones más diversas y, al mismo tiempo, en sociedades que envejecen.

Por eso, muchas reflexiones del pasado siguen siendo válidas, aunque hoy requieren una lectura más amplia, más exigente y más contextualizada.

Por qué seguir escribiendo ahora

Seguir escribiendo no responde a una rutina ni a una obligación de presencia digital. Responde a una convicción profunda:
si no reflexionamos sobre lo que hacemos, otros lo harán por nosotros, y no siempre con criterio técnico ni con visión de largo plazo.

Hoy más que nunca se confunden conceptos:

·       se habla de calidad sin medir ni evaluar la conformidad;

·       de sostenibilidad sin verificar;

·       de regulación sin infraestructura;

·       de innovación sin buenas prácticas ni gobernanza.

Escribir es una forma de poner orden conceptual, de cuestionar prácticas que se repiten por inercia y de proponer miradas que integren técnica, cultura y estrategia. También es una forma de abrir conversación, compartir experiencias y generar nuevas líneas de pensamiento.

Además, escribir permite documentar aprendizaje. La experiencia acumulada, como consultor, en organismos técnicos, en comités internacionales, en procesos regulatorios y en organizaciones, muchas veces desde posiciones de liderazgo,  pierde valor si no se transforma en reflexión compartida.

Lo que viene: una agenda clara

Este año el blog seguirá una línea más definida y coherente, articulada en torno a algunos ejes centrales:

·       Infraestructura de la Calidad como política pública y como habilitador del comercio y la competitividad.

·       Regulación técnica inteligente, alineada con normas internacionales y con capacidad real de implementación.

·       Evaluación de la conformidad y metrología como base de la confianza, no como trámites.

·       ESG desde estándares y medición, no desde declaraciones.

·       Inteligencia artificial y digitalización, analizadas desde la validación, la ética y el impacto real.

·       Cultura y liderazgo, entendidos como el factor que hace que los sistemas funcionen… o fracasen, incorporando la importancia del trabajo intergeneracional y de los nuevos roles en una sociedad que envejece.

Además, muchos artículos del pasado serán reactivados y reinterpretados a la luz del contexto actual. No para reescribir la historia, sino para demostrar que las buenas ideas resisten el tiempo cuando se fundamentan en principios sólidos.



Una invitación abierta

Calidad y Actitud seguirá siendo un espacio de reflexión técnica, pero también de conversación.
No pretende dar respuestas cerradas, sino plantear mejores preguntas.

Seguir escribiendo es, en el fondo, una forma de coherencia:
si creemos que la calidad, la estrategia y la gobernanza importan, debemos dedicar tiempo a pensarlas con profundidad.

El año que empieza trae desafíos complejos.

También trae la oportunidad de abordarlos con más criterio, más evidencia y más actitud.

César Díaz Guevara
Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación

lunes, 22 de diciembre de 2025

Los RTE en Ecuador y la Decisión 827 de la CAN: regular con infraestructura o regular sin capacidad

 

Los Reglamentos Técnicos Ecuatorianos (RTE) no existen en el vacío. Ecuador, como País Miembro de la Comunidad Andina (CAN), está obligado a elaborar, adoptar y aplicar su reglamentación técnica conforme a los lineamientos comunitarios, particularmente los establecidos en la Decisión 827.

Esta decisión no es un documento declarativo. Es una regla vinculante que busca evitar la proliferación de obstáculos técnicos innecesarios al comercio y asegurar que la regulación técnica cumpla objetivos legítimos: protección de la vida y la salud, seguridad, medio ambiente e información al consumidor, sin caer en proteccionismos encubiertos.

Sin embargo, la práctica regulatoria en Ecuador muestra que este marco no siempre se aplica de manera integral.

La Decisión 827 en síntesis

La Decisión 827 establece que los reglamentos técnicos deben:

Basarse prioritariamente en normas internacionales o regionales.

Evitar requisitos innecesarios que limiten el comercio.

Estar acompañados de procedimientos de evaluación de la conformidad viables y proporcionales.

Garantizar transparencia, coherencia regulatoria y previsibilidad.

El mensaje es claro: regular sin capacidad técnica no es buena regulación.

El Artículo 9: una condición previa, no una formalidad

El Artículo 9 de la Decisión 827 establece una obligación concreta: Para exigir el cumplimiento de un reglamento técnico, el País Miembro deberá contar en su territorio con organismos de evaluación de la conformidad acreditados o designados, o con los mecanismos necesarios que permitan verificar su cumplimiento.

Este artículo introduce una lógica fundamental que suele ignorarse: la infraestructura técnica no es opcional ni posterior a la regulación.

En la práctica, varios RTE en Ecuador se emiten y entran en vigencia sin que exista infraestructura suficiente (laboratorios, organismos de certificación o inspección con alcance adecuado). Esto genera soluciones transitorias indefinidas, discrecionalidad en el control y debilitamiento de la seguridad jurídica.

Qué falta cuando la infraestructura no existe

Aquí está el punto crítico: si no existe infraestructura de la calidad, esta debe desarrollarse. Pero no para reforzar el control interno, sino para permitir que los productos ecuatorianos accedan a mercados internacionales. La Infraestructura de la Calidad no se creó para cerrar fronteras, sino para abrirlas. Cuando la lógica se invierte, infraestructura para controlar en lugar de infraestructura para habilitar, ocurren varios errores:

Se crean laboratorios solo para “cumplir el RTE”, no para servir a la industria exportadora.

Se diseñan esquemas de evaluación de la conformidad orientados al mercado interno, sin reconocimiento internacional.

Se desperdicia la oportunidad de usar la acreditación como pasaporte técnico al comercio global.

Desarrollar infraestructura significa invertir en:

laboratorios acreditados con alcance internacional,

organismos de certificación competentes y reconocidos,

metrología trazable,

y capital humano técnico especializado.

No se trata de controlar más, sino de preparar a los productos para competir.

Protección sectorial vs. objetivos legítimos

En muchos sectores persiste la expectativa de que la regulación sirva como escudo protector. Pero la Decisión 827 es clara: los reglamentos técnicos existen para cumplir objetivos legítimos, no para proteger mercados. Cuando los sectores se acostumbran a pedir regulación en lugar de demostrar conformidad, el sistema se distorsiona.

La regulación deja de ser un instrumento de calidad y se convierte en una barrera administrativa.

Los países que han entendido esto desarrollan infraestructura antes de exigir, y la diseñan pensando en el mercado global, no solo en el control local.

Conclusión: primero infraestructura, luego regulación

Cumplir la Decisión 827 de la CAN no es una obligación burocrática, es una decisión estratégica. 

Si Ecuador quiere que sus productos lleguen al mundo, debe:

diseñar RTE alineados con normas internacionales,

desarrollar infraestructura de la calidad con visión exportadora,

separar claramente control de desarrollo,

y abandonar la lógica de protección sectorial como política regulatoria.

Regular sin infraestructura es regular sin capacidad. Desarrollar infraestructura solo para controlar es perder una oportunidad histórica.

La Infraestructura de la Calidad debe ser una plataforma para competir, no una herramienta para cerrar mercados.


César Díaz Guevara

Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación