La International Organization for Standardization (ISO) ha publicado la nueva Stakeholder Engagement Guidance 2026, un documento que no solo complementa la ISO Strategy 2030, sino que aterriza uno de sus principios más relevantes: “All voices heard”.
En un entorno donde las normas internacionales inciden
directamente en comercio, sostenibilidad, regulación, innovación y confianza
pública, este principio deja de ser aspiracional para convertirse en un
requisito estructural del sistema.
🔗 https://www.iso.org/files/live/sites/isoorg/files/store/en/PUB100269.pdf
Esta guía debe interpretarse en coherencia con los marcos
fundamentales del sistema ISO:
🔗 ISO/IEC Directives:
https://www.iso.org/directives
🔗 Good Standardization Practices (GSP):
https://www.iso.org/standards-and-publications.html
¿Qué implica realmente “partes interesadas”?
Uno de los aportes más relevantes de la guía es precisar que
“stakeholder” no es un concepto genérico, sino una categoría estructurada
dentro del sistema de normalización.
ISO identifica claramente los principales grupos que deben
estar representados:
· Industria,
comercio y finanzas (incluyendo consultores con experiencia técnica relevante y
participación activa en los sectores involucrados)
· Gobierno
y reguladores
· Consumidores
· Academia
e investigación
· Organismos
de evaluación de la conformidad (certificación, inspección, acreditación,
metrología)
· Organizaciones
no gubernamentales
· Organismos
de normalización
Cada uno de estos actores aporta perspectivas, intereses y
riesgos distintos.
Cuando alguno de estos sectores no está presente, o está
subrepresentado, el proceso deja de ser equilibrado.
Por ello, la participación no puede ser pasiva ni
circunstancial. Debe ser gestionada de manera deliberada, estructurada y verificable por el
Organismo Nacional de Normalización (ONN).
Un comité compuesto únicamente por actores del sector
público, o por cualquier otro grupo dominante, no refleja la realidad
del mercado ni de la sociedad. Refleja únicamente una parte de ella.
Más allá de la participación: legitimidad del sistema
La participación de las partes interesadas no es un
ejercicio formal. Es el fundamento de la legitimidad del sistema de normalización.
ISO lo alinea con los principios del WTO TBT y con
las Good Standardization Practices (GSP): apertura, transparencia,
consenso, participación global y uso de buenas prácticas internacionales.
Sin representación equilibrada:
· El
consenso pierde valor
· La
norma pierde aceptación
· El
sistema pierde credibilidad
Lo que realmente exige la guía 2026
La guía no introduce un concepto nuevo, pero sí eleva el
nivel de exigencia en su aplicación:
· Clasificación
correcta y consciente de stakeholders
· Monitoreo
continuo del balance de representación
· Identificación
de brechas y acciones correctivas
· Construcción
estructurada del consenso
· Participación
informada, no simbólica
La gestión de partes interesadas deja de ser un proceso
administrativo. Se convierte en un proceso estratégico.
El rol crítico de los Comités Nacionales Espejo (CNE)
Los CNE son el espacio donde se construye la posición país. Su
calidad define la calidad de la participación internacional.
En este contexto:
· El
Secretario del Comité, en representación del ONN, debe asegurar la
correcta estructura, convocatoria y funcionamiento del comité.
· El
Presidente del Comité debe liderar técnicamente el proceso y promover
activamente la participación equilibrada.
Ambos roles tienen una responsabilidad indelegable:
· Garantizar
diversidad real de actores
· Evitar
sesgos estructurales
· Promover
participación efectiva de todos los sectores
· Construir
consensos legítimos
La ausencia de esta gestión activa no es neutral, genera
sesgos estructurales que afectan directamente la calidad del consenso.
Un CNE no es un espacio de validación formal, es un
mecanismo de gobernanza técnica del país.
Diferencia estructural: CNE vs. Comités Internacionales
Es fundamental distinguir dos niveles:
A nivel nacional (CNE):
Se construye la posición país, con participación organizada de múltiples
sectores.
A nivel internacional (TC, SC, WG):
Los expertos participan a título personal, pero deben sustentarse en una base
nacional o institucional sólida. La legitimidad internacional no se construye
en el nivel internacional; se construye en el nivel nacional.
Adicionalmente, la guía introduce una tensión que debe ser
gestionada con criterio:
· Incorporar
jóvenes profesionales y nuevas perspectivas
· Mantener
experiencia, competencia técnica y credibilidad
La renovación sin experiencia debilita el sistema. La
experiencia sin renovación lo vuelve irrelevante.
De la representación a la gobernanza
El verdadero valor de esta guía es que redefine la
participación como un elemento de gobernanza. No se trata únicamente de invitar
actores, sino de:
· Diseñar
mecanismos efectivos de inclusión
· Garantizar
transparencia en la toma de decisiones
· Gestionar
intereses divergentes
· Construir
confianza
Esto es especialmente crítico en áreas como ESG, cambio
climático, economía circular y regulación técnica, donde los impactos son
sistémicos.
Reflexión final
·
El sistema ISO ha construido su fortaleza sobre
la base del consenso. Pero el consenso no es automático, es una construcción
deliberada.
·
Si no gestionamos quién está en la mesa, no
controlamos el resultado del consenso.
·
Sin diversidad real, el consenso se convierte en
una formalidad.
·
Sin equilibrio, la participación se distorsiona.
·
Sin gobernanza, el sistema pierde legitimidad.
Y cuando la legitimidad se debilita, las normas dejan de
ser herramientas de desarrollo para convertirse en instrumentos cuestionados.
Hoy la pregunta no es si estamos participando.
La pregunta es más exigente:
¿Estamos garantizando que todas las voces relevantes
estén realmente en la mesa… y que sean efectivamente escuchadas?
César Díaz