En el artículo anterior, Calidad y Actitud: Por qué sigo escribiendo: balance, aprendizaje y lo que viene en Calidad y Actitud, señalé que seguir reflexionando por escrito es una forma de coherencia: si creemos que la calidad, la estrategia y la gobernanza importan, debemos dedicar tiempo a pensarlas con profundidad. Esa reflexión no es abstracta. Tiene implicaciones directas en sectores críticos para la sociedad, y el sector salud es, sin duda, uno de los más relevantes.
Hablar de salud es hablar de confianza, seguridad, ética
y uso responsable de los recursos públicos. Precisamente por eso, es uno de
los ámbitos donde la Infraestructura de la Calidad puede generar mayor
impacto positivo.
Normas voluntarias como base de la gestión
hospitalaria
En muchos países, la discusión sobre calidad en salud se
queda atrapada entre la regulación mínima obligatoria y la urgencia operativa.
Sin embargo, existe un amplio conjunto de normas voluntarias que
permiten fortalecer la gestión hospitalaria de forma sistemática.
Normas como:
- ISO
9001 (sistemas de gestión de la calidad),
- ISO
45001 (seguridad y salud en el trabajo),
- ISO
14001 (gestión ambiental),
- ISO
31000 (gestión del riesgo),
son utilizadas como marcos de referencia para ordenar
procesos clínicos y administrativos, reducir errores y fortalecer la cultura
organizacional. Su valor no está en el certificado, sino en cómo estructuran
la gestión en entornos complejos.
Gobernanza y ética: el rol de la ISO 37001 en
salud
El sector salud enfrenta riesgos significativos de
integridad: conflictos de interés, compras públicas sensibles, relaciones con
proveedores y presión comercial. Aquí, la ISO 37001 – Sistemas de Gestión
Antisoborno aporta un marco claro para fortalecer la gobernanza y la
ética institucional.
Su aplicación permite:
- identificar
y gestionar riesgos de soborno,
- establecer
controles en procesos de contratación y compras,
- reforzar
la transparencia en la relación con proveedores,
- y
proteger la legitimidad de las decisiones públicas.
La ética en salud no puede depender únicamente de códigos
de conducta; requiere sistemas formales y verificables.
Un ejemplo de buena práctica: gestión, compras
y estándares en el Reino Unido
Un ejemplo relevante de cómo integrar normas, gobernanza e
infraestructura de la calidad se observa en el sistema de salud del Reino
Unido (NHS).
En este contexto:
- la
gestión hospitalaria se apoya en marcos normalizados para calidad,
riesgo y seguridad del paciente;
- las
compras públicas de dispositivos médicos y equipos se basan en especificaciones
técnicas alineadas con normas internacionales;
- la
conformidad se verifica mediante organismos independientes acreditados,
evitando que la autoridad sanitaria sea juez y parte;
- y
la gobernanza prioriza la transparencia, la trazabilidad y la rendición
de cuentas.
Este enfoque no elimina los riesgos, pero reduce la
discrecionalidad, fortalece la confianza y mejora la toma de decisiones,
especialmente en la adquisición de dispositivos médicos y tecnologías críticas.
Infraestructura de la Calidad y compras
públicas en salud
Las compras públicas en salud son uno de los puntos más
sensibles del sistema. Aquí, la Infraestructura de la Calidad permite pasar de
decisiones basadas en urgencia o precio, a decisiones basadas en desempeño,
seguridad y evidencia.
El uso de normas internacionales para dispositivos médicos,
como:
- ISO
13485 (sistemas de gestión para dispositivos médicos),
- ISO
14971 (gestión del riesgo para dispositivos médicos),
junto con la actuación de Organismos de Evaluación de la
Conformidad (OEC) competentes y acreditados, contribuye a proteger al
paciente, al personal sanitario y al propio sistema de salud.
Política pública basada en buenas prácticas
El verdadero desafío no es crear más reglas, sino alinear
la política pública con buenas prácticas internacionales. Eso implica
comprometer a todos los actores del sistema:
- autoridades
sanitarias,
- organismos
normativos y de control,
- OEC
acreditados,
- proveedores
y usuarios.
La Infraestructura de la Calidad no debe verse como un
mecanismo de control posterior, sino como una plataforma preventiva que
reduce riesgos antes de que estos se materialicen.
Cerrar la brecha entre intención y resultados
El sector salud no necesita más normas por sí mismas.
Necesita mejor uso de las normas existentes, integradas en una visión de
gobernanza, ética y confianza.
Tal como señalé en el artículo anterior, reflexionar tiene
sentido cuando conecta principios con práctica. En salud, esa conexión es
urgente. Cada sistema bien diseñado, cada compra pública transparente y cada
evaluación independiente se traducen en mejor atención, mayor confianza y
mayor legitimidad institucional.
La calidad en salud no es un concepto abstracto, es una responsabilidad social.
César Díaz Guevara
Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación
No hay comentarios:
Publicar un comentario