Reflexión

"Hay que aprender a analizar el contexto, entender la lógica de los procesos y permitirse el pensamiento abstracto para buscar oportunidades de mejora."

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lunes, 19 de enero de 2026

Del propósito a la práctica: normas, gobernanza e infraestructura de la calidad en el sector salud

 

En el artículo anterior, Calidad y Actitud: Por qué sigo escribiendo: balance, aprendizaje y lo que viene en Calidad y Actitud, señalé que seguir reflexionando por escrito es una forma de coherencia: si creemos que la calidad, la estrategia y la gobernanza importan, debemos dedicar tiempo a pensarlas con profundidad. Esa reflexión no es abstracta. Tiene implicaciones directas en sectores críticos para la sociedad, y el sector salud es, sin duda, uno de los más relevantes.

Hablar de salud es hablar de confianza, seguridad, ética y uso responsable de los recursos públicos. Precisamente por eso, es uno de los ámbitos donde la Infraestructura de la Calidad puede generar mayor impacto positivo.

Normas voluntarias como base de la gestión hospitalaria

En muchos países, la discusión sobre calidad en salud se queda atrapada entre la regulación mínima obligatoria y la urgencia operativa. Sin embargo, existe un amplio conjunto de normas voluntarias que permiten fortalecer la gestión hospitalaria de forma sistemática.

Normas como:

  • ISO 9001 (sistemas de gestión de la calidad),
  • ISO 45001 (seguridad y salud en el trabajo),
  • ISO 14001 (gestión ambiental),
  • ISO 31000 (gestión del riesgo),

son utilizadas como marcos de referencia para ordenar procesos clínicos y administrativos, reducir errores y fortalecer la cultura organizacional. Su valor no está en el certificado, sino en cómo estructuran la gestión en entornos complejos.

Gobernanza y ética: el rol de la ISO 37001 en salud

El sector salud enfrenta riesgos significativos de integridad: conflictos de interés, compras públicas sensibles, relaciones con proveedores y presión comercial. Aquí, la ISO 37001 – Sistemas de Gestión Antisoborno aporta un marco claro para fortalecer la gobernanza y la ética institucional.

Su aplicación permite:

  • identificar y gestionar riesgos de soborno,
  • establecer controles en procesos de contratación y compras,
  • reforzar la transparencia en la relación con proveedores,
  • y proteger la legitimidad de las decisiones públicas.

La ética en salud no puede depender únicamente de códigos de conducta; requiere sistemas formales y verificables.

Un ejemplo de buena práctica: gestión, compras y estándares en el Reino Unido

Un ejemplo relevante de cómo integrar normas, gobernanza e infraestructura de la calidad se observa en el sistema de salud del Reino Unido (NHS).

En este contexto:

  • la gestión hospitalaria se apoya en marcos normalizados para calidad, riesgo y seguridad del paciente;
  • las compras públicas de dispositivos médicos y equipos se basan en especificaciones técnicas alineadas con normas internacionales;
  • la conformidad se verifica mediante organismos independientes acreditados, evitando que la autoridad sanitaria sea juez y parte;
  • y la gobernanza prioriza la transparencia, la trazabilidad y la rendición de cuentas.

Este enfoque no elimina los riesgos, pero reduce la discrecionalidad, fortalece la confianza y mejora la toma de decisiones, especialmente en la adquisición de dispositivos médicos y tecnologías críticas.



Infraestructura de la Calidad y compras públicas en salud

Las compras públicas en salud son uno de los puntos más sensibles del sistema. Aquí, la Infraestructura de la Calidad permite pasar de decisiones basadas en urgencia o precio, a decisiones basadas en desempeño, seguridad y evidencia.

El uso de normas internacionales para dispositivos médicos, como:

  • ISO 13485 (sistemas de gestión para dispositivos médicos),
  • ISO 14971 (gestión del riesgo para dispositivos médicos),

junto con la actuación de Organismos de Evaluación de la Conformidad (OEC) competentes y acreditados, contribuye a proteger al paciente, al personal sanitario y al propio sistema de salud.

Política pública basada en buenas prácticas

El verdadero desafío no es crear más reglas, sino alinear la política pública con buenas prácticas internacionales. Eso implica comprometer a todos los actores del sistema:

  • autoridades sanitarias,
  • organismos normativos y de control,
  • OEC acreditados,
  • proveedores y usuarios.

La Infraestructura de la Calidad no debe verse como un mecanismo de control posterior, sino como una plataforma preventiva que reduce riesgos antes de que estos se materialicen.

Cerrar la brecha entre intención y resultados

El sector salud no necesita más normas por sí mismas. Necesita mejor uso de las normas existentes, integradas en una visión de gobernanza, ética y confianza.

Tal como señalé en el artículo anterior, reflexionar tiene sentido cuando conecta principios con práctica. En salud, esa conexión es urgente. Cada sistema bien diseñado, cada compra pública transparente y cada evaluación independiente se traducen en mejor atención, mayor confianza y mayor legitimidad institucional.

La calidad en salud no es un concepto abstracto, es una responsabilidad social.

 

César Díaz Guevara
Consultor en Calidad, Estrategia e Innovación

 

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