Un entorno saturado de promesas
En el sector salud, y particularmente en el mercado de suplementos
alimenticios, se observa una creciente proliferación de declaraciones
asociadas a bienestar, fortalecimiento del sistema inmunológico, mejora del
rendimiento físico y otros beneficios funcionales. Estas afirmaciones circulan
ampliamente en medios, redes sociales y puntos de venta, llegando al consumidor
con un alto poder persuasivo.
Para quienes trabajamos en Calidad y en la
Infraestructura de la Calidad, este fenómeno trasciende el ámbito
publicitario. Se trata de un desafío de gobernanza, donde la vigilancia
de mercado debe asegurar que las promesas realizadas estén alineadas con criterios
técnicos verificables y con la regulación vigente.
El problema surge cuando la comunicación comercial rompe el
hilo técnico que debería sostener cada declaración, debilitando la confianza
del sistema y exponiendo al consumidor a interpretaciones erróneas.
Calidad: entender qué se controla y qué se
demuestra
Una de las principales fuentes de confusión en el mercado
de suplementos alimenticios es la falta de claridad entre:
- la autorización para comercializar un producto, y
- la demostración técnica de las propiedades que se declaran.
La Evaluación de la Conformidad, definida en normas
internacionales como el conjunto de actividades que demuestran el cumplimiento
de requisitos especificados, existe precisamente para evitar esta confusión.
Sin embargo, su correcta aplicación depende de entender el alcance de cada instrumento
regulatorio.
La notificación sanitaria: requisito
administrativo obligatorio
La notificación o registro sanitario, exigida por la
autoridad competente, garantiza que el producto cumple con Buenas Prácticas
de Manufactura (BPM) y que es inocuo desde el punto de vista
sanitario. Este requisito es indispensable, pero su alcance es claro: habilita
la comercialización, no certifica la eficacia ni valida los beneficios
funcionales del producto.
Desde el punto de vista técnico, este control
administrativo no sustituye procesos de evaluación independientes cuando
se realizan declaraciones específicas en la etiqueta.
La certificación de producto y la evaluación
independiente
Cuando un suplemento alimenticio declara propiedades
funcionales o beneficios concretos, la única forma de transformar esa
declaración en confianza es someterla a evaluación por un tercero
independiente, bajo esquemas reconocidos internacionalmente.
Normas como la ISO/IEC 17065, que establece los
requisitos para organismos que certifican productos, proporcionan el marco para
evaluar objetivamente si una declaración puede ser respaldada por ensayos y
criterios técnicos reproducibles. Sin este proceso, la afirmación sigue siendo
una declaración unilateral del fabricante.
La etiqueta: un documento técnico, no un
recurso publicitario
La etiqueta constituye el principal medio de información
para el consumidor y el punto donde la calidad se vuelve tangible. En sistemas
de gobernanza sólidos, la etiqueta no es un espacio libre de interpretación,
sino un documento regulado que debe cumplir disposiciones claras sobre
contenido, veracidad y trazabilidad de la información.
En el ámbito alimentario, regulaciones de etiquetado y
normas técnicas, como la NTE INEN 1334 para rotulado de alimentos
procesados, establecen criterios para asegurar que la información sea clara,
verificable y no induzca a error.
En este contexto, resulta fundamental distinguir entre:
· la
lista de ingredientes,
· las declaraciones
nutricionales, y
· las
declaraciones de propiedades funcionales o de salud.
Permitir que una etiqueta con respaldo meramente
administrativo sea interpretada como garantía de eficacia técnica genera una
distorsión de confianza que debilita la protección al consumidor.
Ser calidad y no solo parecerlo
En mercados sensibles como el de suplementos alimenticios, parecer
calidad es relativamente fácil. Basta con un lenguaje técnico ambiguo,
referencias genéricas a normativas o diseños que sugieren respaldo científico.
Ser calidad, en cambio, exige
decisiones más profundas:
· definir
con precisión qué se declara,
· someter
esas declaraciones a ensayos y evaluación independiente,
· aceptar
la verificación externa y la vigilancia de mercado,
· y
comunicar con transparencia los alcances reales del producto.
Aquí la calidad deja de ser un argumento comercial y se
convierte en un compromiso técnico y ético. Las organizaciones que
asumen este enfoque construyen confianza sostenible y diferencian legítimamente
su propuesta de valor.
Integridad técnica frente a la presión del
mercado
Mantener criterios técnicos sólidos requiere una actitud
firme por parte de todos los actores del sistema: autoridades, empresas,
organismos de evaluación de la conformidad y consultores.
La presión por acelerar tiempos de comercialización o
capitalizar tendencias de consumo no puede justificar la dilución de requisitos
técnicos ni el uso impreciso de conceptos normativos. La Infraestructura de la
Calidad existe para evitar justamente ese deslizamiento hacia la subjetividad.
Conclusión: gobernanza técnica para proteger la
confianza
El crecimiento del mercado de suplementos alimenticios hace
indispensable fortalecer la gobernanza técnica, clarificando el rol de
cada instrumento regulatorio y asegurando que las declaraciones realizadas
estén respaldadas por evidencia verificable.
Fortalecer la vigilancia de mercado, integrar de forma
efectiva a los organismos de evaluación de la conformidad y aplicar de
manera coherente las normas de etiquetado y certificación no es una barrera al
comercio: es una condición para la confianza pública.
En el sector salud, la calidad no puede basarse en
percepciones, debe sustentarse en normas, evaluación independiente y
comunicación responsable.